Sus ojos me increpaban desde la oscuridad. Me miraban inquietos y parecian vidriosos. Luego me di cuenta de que eran mis propias lagrimas, que empañaban mi vista.
Su boca, chorreaba sangre. ¿Mia, de otra persona, algun animal, de el?
Me alejaba a rastras de el, sin dejar de mirarle. A cada trastabilleo mio, un paso suyo.
Se veia el ansia en su cara, como si aullase a la luna. Ni siquiera sabia si dejar que me deborara o persistir en mi intento de huir.
Finalmente, la bestia se avalanzo sobre mi, y todo se volvio negro.
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