noviembre 21, 2012

Nunca fui del todo una idiota. Se distinguir entre realidad y sueños imposibles. Quemé muchas noches frente a esa puerta, que guardaba las cuatro paredes que me vieron crecer y cambiar contigo. En las que compartimos tantos recuerdos, ilusiones y esperanzas de algo, realmente imposible... Cuando todo se acabo, las olas parecían escribir caprichosas tu nombre, inconscientes del daño que aun podían hacer. solo quiero, y necesito saber, que ahora eres feliz, aunque sea sin mí.

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