noviembre 21, 2012
Me la encontré allí, encogida en la ultima esquina de la habitación Estaba temblando. No le pregunte que le pasaba porque ya lo sabia. Tenia los ojos hinchados de tanto llorar, y el rimel se le había corrido hasta las mejillas, el pelo desordenado y rubio le caía por debajo de los hombros. Su piel, estaba mas pálida de lo habitual, casi translucida, como si llevara años allí encerrada. Me acerque despacio hasta ella y la mire a los ojos. Tenia la mirada perdida, su inexpresividad me dejo sin palabras. Entonces comprendí que no se iba a recuperar nunca, que ya no volvería a ser la misma, no volvería a conocer la alegría en sus ojos... y allí la deje, ahogándose en sus propias mentiras
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