octubre 20, 2013

the wolf

El lobo encabeza el caos. La gente corre despavorida en todas direcciones. Encuentro a un niño llorando, se ha caido y no puede correr. Veo demasiado peligro, me tiro al suelo y le agarro fuerte, metiendole entre mi cuerpo y el suelo, quietos, esperando que el animal no repare en nuestra presencia. Pero es demasiado tarde, la pierna del niño es un rio de sangre, un olor demasiado atractivo como para dejarlo pasar. Por nada del mundo puedo permitir que le pase nada, aunque no sepa ni su nombre. Cojo uno de los cristales del suelo, y me hago un corte profundo y largo en el brazo. La sangre empieza a escapar de mis venas. Y entonces lo siento, un dolor pulsado inmenso en mi lomar izquierdo. Los colmillos del animal tiran, ni siquiera chillo. Me arrastra, ha ignorado al pequeño, soy un bocado mas abundante y se lo he puesto facil, mientras me alejo arrastrada, solo puedo gritar un "¡corre!" que el niño no oye, o no es capaz de obedecer por el miedo. Sigo alejandome, al menos sigue vivo.
La gente corre y nadie me ayuda. Las lagrimas corren por mi cara. Dejo un reguero de sangre en el suelo, de repente me acuerdo de mi brazo, esta lleno de tierra y sangra, y no quiero pensar demasiado si esa zona blanca que consigo ver es un hueso.

Me detengo, me quedo boca abajo con la esperanza de que el lobo acabe rapido y el sufrimiento sea leve. Pero no. El no busca eso. El quiere que sufra. Quiza sea una venganza por mi intento de acto heroico. De un zarpazo me da la vuelta. Sus ojos correosos me miran. No noto mi respiracion, no se si ha acabado yo o he entrado en shock. Y entonces, en su cara lobuna peluda, creo ver una sonrisa. Pero quien sabe. En ese momento abre la boca y

Me despierto con lagrimas en los ojos. Me levanto, ando por la habitacion. Cuando enciendo la luz, veo que el atrapasueños del cabecero de mi cama esta en el suelo, y mi cama tiene un arañazo.

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