Lleva toda la mañana aferrada al telefono esperando una llamada que no sabemos si se producira.
Cinco minutos de conversacion que no le van a devolver a casa, que no van a hacer que vuelva.
Nos van a seguir separando los mismos kilometros, las mismas rutinas, y ni las lagrimas van a conseguir un apice de cercania.
Por muy larga que sea la espera, no va a cambiar nada.
Dia quinto y no levantamos cabeza.
La casa esta tan vacia y silenciosa como siempre.
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