Hay recuerdos que nos marcan, no hay mas. Para bien, o para mal.
En mi caso, no deja que duerma, el alubión se sentimientos es tan grande y fuerte que aunque lo intente mis ojos no se cierran.
Algo nos castiga. Como una gran ruleta, los afortunados ahogan a los perdedores en un gran pozo, ancho, de piedra, consistente, para que ninguno escape sí.
Pisan y pisan hasta que ahogan, y destruyen.
Destruyen todo, hasta aquellos que aun no hemos participado, solo por hechos que no podemos controlar. Y no hablo de la vida después de la muerte, hablo de la vida durante la vida, esa que todo el mundo intenta ocultar. Pero la ruleta hace participes a todos.
¿juegas?
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