Llega un momento en tu vida, en el que te das cuenta de que
ya no eres una niña. Y dejas de serlo, cuando alguien rompe tus ilusiones.
− “Venga chiquilla, no llores. En algún momento tendrías que
saberlo”.
Todo el mundo me decía eso. Me miraban como si se
compadeciesen de mí. Pero yo sabia que no era así.
Intente luchar contra ello, buscarle otra solución… pero ya
no había manera. Ya no podía hacer nada para que la gente dejase de aparentar
que le importaba lo que me pasara. Total, “es una cría” decían, “con los años
lo vera mas claro y ya no le importara tanto, lo entenderá”.
Lo único que entiendo ahora que he crecido es que la gente
mas inteligente es la que menos opina en público. Debería haberme callado,
haber dejado que siguieran compadeciéndose de mí.
−”Cariño tienes que darte cuenta de que no vas a llegar a ningún
lado. Esto de nada sirve ya. No te tortures a ti misma.”
Romper las ilusiones y esperanzas de otro es tan fácil como
decir que mañana va a llover. Es tan fácil que la gente ni se plantea el daño
que pueden causar.
Seguir luchando es la única opción para mí.
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