febrero 20, 2013


Ese teatro, aquel en que nos conocimos,
las butacas, vacías, nadie nos había explicado que hacíamos allí. Pero al
verte, me invadían una bonita tranquilidad. No teníamos ningún guión, ningún
escenario fijado, pero me cogiste la mano, y empezamos a escribir, dibujar,
interpretar, sentir, nuestra historia. Algo mágico, un bonito acto. Lo único
que ahora siento, es que ese acto se acabo, y las butacas se llenaron, de gente
a la que no conocía, ni llegaría a conocer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario