Es lo primero que se ve al
entrar en la habitación. Esta sentada en el suelo, al lado de una vieja
chispeante chimenea. Su pelo está enmarañado, y sus ojos rojos de llorar. Cada
vez que me acerco sigues ahí. Cada cierto tiempo rompe a llorar violentamente.
Hace días que no come, ni duerme, lleva semanas ahí sentada, sin moverse. No
puede hacerse a la idea. Hace mucho que debería haber vuelto, pero no lo ha
hecho. No sabe nada de él. Desde hace mucho. Y no sabe si volverá a moverse a
de ahí hasta que no lo sepa, hasta que no sepa, si va a volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario