noviembre 19, 2012


Entra por la puerta, esta impresionante. Toda la sala se gira a mirarla. Vestidito negro, con sus largas y bonitas piernas al descubierto dando fin con unos delicados tacones. Camina despacio, mira desconcertada. El bullicio intenta volver a sus antiguas conversaciones, pero es imposible, ella se ha colado en todas y cada una de ellas. En la de las mujeres, examinando con atención su aspecto, su vestido, zapatos, su largo pelo rubio recogido en un bonito moño; y en la de ellos, su mente se encuentra ocupada intentando buscar en las pocas palabras educadas que conocen para poder expresar lo que ven, aunque todos la estén viendo.
Pero eso a ella le da igual, solo quiere encontrarle. Después de todo, ha accedido a ir hasta allí para verle. Y espera no sea un paseo en vano.
Un torpe camarero le ofrece una copa, en un pobre intento de llamar su atención. La coge, y sigue caminando despacio. No le encuentra, sus ojos verdes se desesperan, no quiere volver a sufrir. Ya esta a punto de darse la vuelta y marcharse, cuando le ve. Ahí esta. Con un elegante esmoquin y su rebelde pelo medio domado con un poco de cera. Sonríe  alguno que otro necesita tomar un trago al ver su bonita sonrisa. Se acerca a el. De lo demás  solo se sabe, que la luna, puso su luz y aparto la mirada.

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